Acabáis de entrar en Villa Vampiro, un lugar oscuro y peligroso, donde podréis descargaros películas y series vampíricas.

Dejáros sumergir en este mundo sangriento, dónde hayaréis una gran variedad de imágenes de estos seres tan intrigantes, que no os dejarán indiferentes.

Deleitáros también con los espectaculares relatos basados principalmente en estos seres, que aquí encontraréis. No podéis perder la oportunidad de hincarles el diente a estas historias que os producirá un sublime escalofrío.

Llevad cuidado en estas tierras malditas y evitar caminar por aqui cuando la noche haya caido y un manto oscuro cubra el cielo, por que os podréis encontrar con un abanico de blogs vampíricos que os pueden engatusar.

En definitiva, os aviso que, una vez que entréis en este blog nacido de las tinieblas donde la sangre es un rico manjar, acabaréis enganchados al mismo y todos los días sentiréis la necesidad de venir nuevamente por estos lares para dejaros seducir por l@s vampir@s que aquí habitan... ¿Te atreverás a conocerl@s?, si es así, adelante... "Villa Vampiro" os invita a que profanéis sus tierras... ¡Sean Bienvenidos!

P.D: Queridos Colmilleros, si conocéis de algún otro blog vampirico, alguna otra película o serie que no aparezca en VILLA VAMPIRO, o cualquier otra cosa relacionado con estos seres y que creáis que debería aparecer aquí, hacer el favor de decírmelo. Gracias

Mis Seguidores Colmilleros

jueves, 27 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRICOS X

D.C. López
Las Apariencias Engañan


Una noche más como otras tantas, el hombre se fundió con la naturaleza que lo rodeaba, oculto entre las sombras. Parecía formar parte de aquél lugar, tan sombrío, tan oscuro y siniestro. Ese era su principal objetivo, pasar desapercibido para poder acechar a su próxima víctima. Una vez más estaba de caza, como llevaba haciendo en sus miserables años de vida, unos largos e intensos años. Su existencia superaba los más de mil malditos años, siempre con la misma sed que lo consumía y acompañaba cada día, cada instante, cada noche, cada segundo... y sólo había una manera de saciarla.

Conteniendo la respiración y haciendo el menor ruido posible, Alex observó a una joven muchachita que salía de una discoteca concurrida. Iba hablando por el teléfono móvil, sonriendo alegremente. Su femenina voz y su risa inocente, lo envolvieron, llenando de melodía sus sensibles oídos desarrollados. El olor de su perfume y de su sangre inundaron sus fosas nasales, aumentando su apetito a tal punto que rozaba la locura extrema. ¡Tenía tanta sed!.

Con paso sigiloso y silencioso, Alex fue tras ella, siguiéndola en la distancia sin que fuera conscientes de su presencia. No sabía que un depredador nocturno se ocultaba muy cerca de su persona, esperando la ocasión perfecta para atacar. La vió girar por una calle que daba acceso a un callejón igual de lóbrego que el anterior, a la vez que cortaba la comuniación y se guardaba el teléfono en su bolso. Ahora que aquella zona era menos iluminada y solitaria, la muchacha pelirroja avanzaba a paso ligero, introduciéndose más todavía en el oscuro callejón, sin saber que se metía en la boca del lobo...

Se la veía tan indefensa, que el vampiro se felicitó así mismo por haber encontrado un ejemplar así. Le gustaba las mujeres endebles, con ese aire de inocencia que tanto le excitaba. Sin dudas, iba a disfrutar con ella. Por ello, no perdió tiempo alguno y la siguió, guardando las distancias y calculando su próximo movimiento. No muy lejos de allí había un coche aparcado en el lado derecho de la calle, se trataba de un Ford Focus gris metalizado. Las luces de los intermitentes fueron accionados por un periodo breve de tiempo, cuando la pelirroja presionó el botón del mando a distancia. Durante esos escasos segundos, Alex quedó momentáneamente cegado, ya que poseía una vista demasiado desarrollada y los cambios bruscos de luz le molestaban. Y antes de que la mujer alcanzara a abrir la puerta, Alex la sujetó del brazo izquierdo y la obligó a girarse, para quedar enfrente de él, de un depredador, de una criatura de la noche...

El grito que amenazaba por salir de la garganta femenina, fue silenciado por la amplia mano del vampiro. Ahora tenía el cuerpo de la joven apresionando contra el suyo, con un brazo rodeándole la cintura y una mano sobre su boca. En sus oídos retumbaba el eco de los fuertes latidos del corazón de la humana, que bombeaba a gran velocidad, con frénesis, debido al miedo que la inundaba. Su delicado cuerpo temblaba entre sus musculosos brazos, pero repentinamente dejó de forcejear, de intentar gritar o huir de sus garras. En cuanto sus ojos se clavaron en los de él, quedó totalmente hipnotizada y a su merced. Esa era una de las grandes ventajas de ser un vampiro, un ser antinatural; él podía cautivar a cualquier mortal con sólo una de sus penetrantes y miradas color ámbar.

Sus ojos brillaban intensamente, reflejando la luz de la luna que bañaba la ciudad en esa noche calurosa de principios de verano. Una sonrisa ladeada cubrió su rostro masculino, de severos rasgos duros y a la vez, bellos. Era un espécimen muy atractivo y hermoso entre los suyos, con su larga melena rubia y su cuerpo musculoso de casi dos metros de estatura. Nunca había tenido problemas para ligar, o para atraer a sus víctimas; pero esa noche estaba demasiado sediento y no podía perder más el tiempo, tenía que actuar y rápido. Ya no era sólo para saciar su maldita necesidad, que le hacía arder la garganta y padecer un fuerte dolor en las entrañas... no, lo hacía también por el bien de su víctima. Un vampiro en su condición, podría perder los estribos y cometer una locura si no saciaba pronto su sed. No sería la primera vez en su larga y extensa vida que, muy a su pesar, había acabado con la vida del desafortunado humano que había caído en sus manos. A veces eso pasaba, empezabas a beber con fuertes e intensos tirones de la vena sangrante, sin controlar la cantidad substraída y cuando te venías a dar cuenta, lo habías dejado drenado, totalmente seco.

Ahora que tenía a la pelirroja bajo su hechizo vampírico, Alex la tomó entre sus fuertes brazos y la llevó al otro callejón, donde sabía que tendrían privacidad al estar entre dos edificios abandonados. Nadie pasaría por allí a interrumpirlos. Lentamente la dejó de nuevo en el suelo, apoyada contra la fría y gris pared del viejo inmueble más cercano. Se separó lo justo para poderla observarla como era debido, aún no había estudiado minuciosamente la mercancía y sentía curiosidad.

La muchacha de no más de veinte años, llevaba puesto un vestido negro, de esos que se adhieren a la piel y dejan a la vista la forma de sus redondas y numerosas curvas. Sus pechos no eran pequeños, pero tampoco demasiado grandes. Aparentemente parecían firmes, pesados y presumiblemente de suave textura. Lo que más le gustó al hombre de su físico fueron sus largas piernas, que parecían no terminar nunca. Esperaba que su sangre fuera tan apetecible como su hermoso cuerpo.

Ante la mirada atenta de la mujer, Alex se acercó a ella con paso decidido, acortando los escasos dos metros de distancia que los separaban. Ahora su enorme e imponente cuerpo cubría al de la joven, que era mucho más pequeño y delicado que el suyo. Y antes de que ella pudiera reaccionar ante su cercanía, la besó. Ella bajo su embrujo, se dejó llevar. Poco después, Alex separó su boca de la suya, rompiendo el beso. Luego comenzó a lamerle la barbilla con su experta lengua, descendiendo lentamente hacía abajo, recorriendo por el elegante y esbelto cuello de la mujer.

Los afilados colmillos perforaron profundamente la tierna piel de la mujer, produciendo unos pequeños orificios por donde comenzaban a salir su deliciosa sangre con un sabor peculiar. Alex tragó con avaricia, con ansías y avidez. Dejó que el espeso líquido rojo se derramase por su garganta, calmando su sed y apaciguando el dolor de sus entrañas. Mientras, la pelirroja se abrazaba a él y se dejaba llevar. Él continuó dándole largos tirones a su vena, mientras su garganta trabajaba tragando sin pausa de esa sustancia tan maravillosa y distinta a la que había probado hasta ahora.

Al terminar de darse el festin, lamió las pequeñas heridas producidas por su mordedura para que cicatrizaran y se separó de ella.

-Tu sangre es diferente... tiene un sabor extraño, pero delicioso -le dijo él pensativo-, ¿que eres?.

Antes de que ella respondiera, algo afilado y duro le atravesó la espalda, asomándo la punta del mismo por debajo de sus costillas. Alex miró con asombro hacia abajo, donde la punta de una estaca de madera asomaba llena de sangre. Sus piernas se les doblaron y cayó de rodillas. Con la vista algo nublada, pudo ver como un hombre de constitución delgada se ponía delante de él y agarraba de la mano a la muchacha que observaba la escena con demasiada tranquilidad.

-Ella es una híbrida, como yo -dijo el recién llegado-. Los dos somos cazadores de vampiros y tú has sido nuestra siguiente víctima.

Antes de que el vampiro moribundo pudiera reaccionar, observó con estupor cómo la mujer sacaba de su bolso una segunda estaca y se la clavaba directamente en el corazón. Entonces, todo se volvió negro.

-Vámonos Eloisa, por hoy ya hemos acabado.

Y en silencio, los dos hermanos se largaron de aquél lugar, dejándo el cuerpo inerte de Alex tirado en el asfalto.

FIN

martes, 25 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRICOS IX

Una

-Nunca des de beber tu sangre a un humano; es de mal gusto -puntualizo despistada, atusándome un rizo del cabello y recolocándome las siliconas-. Una fue criada cuál criatura exótica y extraña, rodeada de oropel y decadencia. Protegida y mimada en exceso; cómo si me fuera a romper en mil pedazos al comprender que el mundo es cruel y violento -digo de mí misma en tercera persona, mientras resoplo con estilo-. Creo que mis padres nunca quisieron cuidar de su hija, así que se limitaron a delegarlo en los criados… 

Mi biógrafo asiente, servicialmente. Procede a anotarlo todo en su minúscula libretita. Aguardo. Me aburro. ¡Lentorro!. Me miro las uñas: perfectas. A Una le gusta ir cuca hasta cuando está a punto de darle muerte al chulazo que tiene por Cazador. Lo busco entre la mesas y lo repaso con lascivia, tan descaradamente que apelo a su masculinidad. 

Creo que acaba de ver a la mujer que esconde el monstruo, ¡al fin!. Se ruboriza y excita a la par, mientras se revuelve incómodo en el pequeño sofá de cuero, asiendo su copa cómo si fuera un escudo. Me rio coquetamente y dejo que mi hechizo haga efecto. Él prevé mis intenciones y se endereza toscamente, recuperando toda su hombría de forma admirable. 

¡Oh, pero qué buen Cazador es, sin duda! ¡Que bien educado! ¡Que control mental!.¡Qué culo!. Me encapricho con saborear su sangre. El berrinche podría llegar a ser mucho peor que cuando me empeciné con ser una estrella mediática. Y eso que he de confesar que la fama y el glamour lo son todo para mí. Me encanta que me adulen, adoren y deseen; y a veces hasta dejo que mueran para saciar mi apetito. 

Me vuelvo a carcajear con deleite, divertida ante mis ocurrencias. El cristal de la copa de champán tiembla sutilmente; a punto está de quebrarse. Sí algún perro hubiera estado presente en el hall del restaurant, seguramente le habría reventado los tímpanos. Sutil pero letal, así es mi risa; así soy yo. Mi escote está a punto de ceder bajo la presión de mis tetas vampíricas, y yo estoy tan embelesada admirando a ese guapísimo Cazador vestido como un magnífico Representante de la Ley que ya no sé si dejarlo o recogerlo; el escote, digo.
   
Oye, vale que soy una vampiresa con más de doscientos años de edad -muy bien llevados, por cierto-, pero sigo siendo mujer, así que no sé porqué todo el mundo se extraña cuando digo que me encantan los uniformes de finales de siglo. Eso, y la laca, son mi perdición. Anótalo; que no se te olvide. De pronto, caigo en la cuenta de que debo atender a mis obligaciones de famosa, y que no estoy sola. 

Con un gesto que delata sorpresa y pretende transmitir interés y atención, salgo de mi ensueño y miro a mi acompañante. El pobre calvo que tengo por escritor ha estado parloteando tontamente durante todo ese tiempo, revisando sus notas y sugiriendo formas de embellecer el texto. Cuidado, Calvo, no te metas con mi estilo, o te reventaré la vena cava de un mordisco y morirás desangrado antes de que lleguen los servicios médicos. 

¡Hummm!. Escribas a mí. ¡ja! Pero, ¡Oh, sorpresa!. Con la tontería de planear la muerte de mi mejor empleado se me ha olvidado prestar atención al cazador, ¡y ya se está acercando a la mesa! ¡Rápido, recupera tu halo de seducción, Una! Destila tus mejores galas. Ya sabes: Dignidad. Feminidad. Morritos. Pestañeo.

-Señorita, es usted fantástica. Si me permite el atrevimiento, -me dice acercándose, inclinándose levemente; dejándome ver parte de su torso tonificado y la cruz de oro que adorna su cuello-, me gustaría que me firmara un autógrafo. 

-Yo te firmo lo que tu quieras, encanto -le suelto, presa de una excitación más típica de una colegiala que de una asesina sanguinaria, y le garabateo un número de teléfono-. Me encanta cuidar bien de mis fans. 

Le miro. Me mira. Noto un bulto en su pantalón y sé que es una estaca de madera. Saco mis mejores armas: las gemelas que adornan mi pecho. Las agitó cómo campanillas; sutil encanto de serpiente cascabel. El macho queda hipnotizado, irremediablemente. ¡Hombres!. Pueden olvidarse hasta de que he masacrado a toda su familia con tal de conseguir un poco de placer físico. Aunque, bien pensado, ¿no es lo que Una hace cuando sale de caza?. 

Me levanto, sacando pecho y me marcho sin despedirme. Los dos caballeros parecen perplejos ante el repentino cambio de planes. Me retiro el cabello y recupero mi minúsculo móvil del bolsito de diseño. 

El Cazador se vuelve hacia mí y me lanza una mirada de cachorro abandonado. ¡Oh, pobre criatura!. 

-Nunca bebas sangre en público; es de mal gusto -me recuerdo a mí misma. Es tu día de suerte, Cazador. No esperes que mañana sea mejor.

FIN

domingo, 23 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRCOS VIII

Narrador:         http://aleertoca.blogspot.com/

El buen invitado

-El siempre oscuro espacio exterior es un curioso destino turístico, si eres un vampiro -murmuré con sorna, mientras inspeccionaba el alijo de inmaculados diarios, con sus correspondientes plumas y tinteros a juego-. Te lo digo en serio: no es que no me sienta honrado, es que es raro hasta para tratar de explicarlo.

Mi carcelero me observó con tranquilidad, haciendo gala de su eterna paciencia no humana. Por suerte para mí, había mudado de aspecto, y ahora siempre se presentaba disfrazado de terrícola; emperifollado sólo para satisfacer mi rango y mis costumbres. 

-He vivido por más de 300 años y he llegado a ser Rey entre los míos -le expliqué, tratando de entablar un tema de conversación placentero para ambos; pero más para mí-. He bebido la sangre de éste y de aquél; he estado aquí y allá; y he querido esto, y tenido aquello -le miré de soslayo, él ni parpadeó-. Ante mí se han arrodillado los monarcas más ambiciosos, y no han sido pocos los líderes que han venido pidiéndome consejo. Créeme si te digo que he sido muy importante y envidiado. 

Mi carcelero suspiró -mecánica pero dramáticamente-, porque sabía que gustaba de acompañar mis discursos con amagos de infarto ajenos y vítores enfebrecidos; dada la situación, ese pequeño gesto era lo máximo que podía esperar de él. Sonreí complacido. Agradecí su comprensión; casi más que la vez que me sorprendió con un festín de sangre real servido en copas de oro. 

-Odio este ojo de buey -me quejé con amargura, señalando a la ventana circular de la pared metalizada-. Sólo se ven estrellas y más estrellas. Durante siglos, mi gente ha ignorado esas lucecitas parpadeantes y ha seguido con su muerte en vida sin inmutarse; disfrutando de los placeres otorgados a nuestra raza, sin importarle un bledo los bichos que pudiera andar observándonos desde ahí arriba…No te ofendas. 

-No me ofendo -convino mi carcelero-. Pero necesitamos que termine su Bitácora antes de desembarcar. Mi Señor nunca antes había mostrado tanto interés por un espécimen; anda loco por ver a “la bestia" que razona y que se alimenta de sus congéneres; un demonio que se camufla y se comporta con grandilocuencia, y que ha vivido lo suficiente para sobrevivir a la extinción de su luna y de su sol.” 

-Tu Señor tiene suerte de contar conmigo -asentí con petulancia, y me dispuse a redactar una pequeña misiva en forma de saludo-. Créeme que yo también la tengo. ¡Secuestrado por alienígenas en el ocaso de nuestra era!. ¡Ja!, ¿quién me lo iba a decir?. ¡Yo, un vampiro murciano venido a más que acaba surcando el espacio sideral montado en un platillo volante!. Ver para creer.
   
Firmé antes de enrollar el pergamino y dejar que mi Carcelero lo recogiera y se lo guardara. Me sorprendí al verle tomar la palabra: 

-Nuestras instalaciones son las mejores en las Doce Estrellas, ya lo verá -recitó el alienígena, cómo quién explica el contenido de un folleto publicitario-. Hemos estado criando todo tipo de especies oriundas de su planeta natal para poder ofrecerle un menú variado durante todos los días del año; incluso me atrevería a decir que disponemos de seres humanos suficientes cómo para que pueda seleccionarlos personalmente, degustándolos conforme a su raza y características físicas. 

Asentí para mostrar conformidad. Le invité a seguir hablando y explicando. 

-Será la estrella del Zoo -chilló con fingido falset -. Todo el mundo querrá ver al famosísimo Rey Vampiro, venido desde el lejano planeta tierra; todos querrán saber cómo logramos darle caza y cómo fue que aniquilamos a toda su Corte y Cuerpo de Seguridad; cómo luego envenenamos sus reservas de sangre y le perseguimos sin descanso hasta que se rindió sin oponer resistencia; y cómo le robamos la libertad y le condenamos a vivir eternamente en un planeta alienígena salvaje y extraño. 

Me miró y torció el gesto: tratando de formar una sonrisa en su cara de pega. Por un momento, vi a la criatura que se escondía bajo esa capa de piel humana y perfecto traje de etiqueta. Me estremecí, sabiéndome impotente y enjaulado. 

-Créame si le digo que va a ser genial.

FIN

viernes, 21 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRICOS VII

Rina_ Sunshine:       http://jirou-kuroi.blogspot.com/

 
Luna Sangrienta


-¿Hay algo más triste que un juguete sobre una tumba?- pensó J, ¿esa era su voz?. Tal vez, esa pregunta él la había leído en alguna parte. Rebuscó en su mente, más no por mucho tiempo, el sonido de los pasos de Katrina se hacían cada vez más inquietos y cercanos. 

Se sentó en la tumba de al lado y tomó el trencito de juguete en sus frías manos. En ese instante, escuchó a su amiga tararear una canción de cuna, que no pudo reconocer. 

-La caza de la luna tuvo éxito -dijo feliz. Él ya no la escuchaba. 

Eran inicios del siglo XVIII, aún seguía siendo un novato. A pesar de que había matado a muchos licántropos, era considerado uno del escuadrón preparatorio. Nunca las ligas mayores. Recuerda haber descargado su frustración contra la pared de su alcoba subterránea. Unos pasos le avisaron de la presencia de Crush, el líder del escuadrón Némesis. 

-Sigue así J -dijo mostrándole una sonrisa amplia-. Esta noche, será tu última prueba.

La emoción de la primera caza real, y no la típica en la que soltaban a un par de licántropos y los dejaban en el campo de batalla, sin siquiera un cuchillo para defenderse, tan solo se podía comparar al día en que te convertían. Esa regla era para todos, pero él la había roto. Como muchas, después de eso. Katrina había perdido sus facultades, sin duda. 

La noche anterior, salieron, como de costumbre, a celebrar la victoria que hace mil años atrás habían obtenido contra los licántropos. La sangre humana, la que siempre estuvo prohibida, esa noche en especial era permitida, pero no convertir. Sólo beber. Él había bebido en muchas lunas como también la sangre de unos cuantos humanos. Cada ocasión se sentía más y más fuerte, pero luego, se arrepentía. Todos pensaban que él no requería la condición necesaria para ser un vampiro, hasta le decían en burla “colmillos de gominola”. Y cómo se rieron desde que pasaron por televisión esa ridícula serie de la chica caza vampiros. Hasta habían dejado su teléfono cuando supieron de las audiciones para el papel del vampiro principal. 

Llevaba mil quinientos años convertido y aún temblaba recordando su transformación. Su amiga, Kat, era una de élite, y ella sola acostumbraba organizar las cazas más sangrientas que se recuerden. Todos la seguían como enfierecidos discípulos, preguntándose que sería lo siguiente que ella le daría a la comunidad.

   
Nos fuimos hacia el puerto. Unas cuantas personas deambulaban borrachas y cómo se sabe, los vampiros no consumen sangre con alcohol. Lemon, el rastreador, silbó sonoramente cuando encontró a una familia que viajaba en un coche. 

Una señora ya adulta, una mujer, un hombre al volante y dormido en los brazos de su hermana mayor, un niño pequeño, de unos seis o siete años. 

-Más allá, vi un bus repleto de personas -dije. Todos se echaron a reír-. Son muy pocos para que todos podamos beber cómo se debe.

-No vengas con excusas -murmuró Kleo-. Todos los años, das los mismos argumentos de defensa hacia los desvalidos, gominola.

Katrina ya había saltado enfrente de ellos y derribado el vehículo en cuestión de segundos. Llegó una pequeña multitud a la que Lemon y Crush persiguieron hacia la playa. Me quedé quieto, mientras ella sacaba al hombre moribundo y hundía sus colmillos en su hombro. La adolescente, llevando a su hermano aun en los brazos, intentó huir y Kat la afirmó con el brazo libre que tenía. Haciendo que, con esto, el pequeño se soltase de sus brazos. 

Sentí al chico sollozando. Él se salvaría. La mujer había muerto. Kleo la sacó del coche, pues debía aprovechar la sangre fresca. Miró a la anciana con desprecio y mal disimulada maldad. 

Luché, más mi instinto prevaleció. Tomé a la chica y bebí su sangre tibia hasta la saciedad. Temblando, la solté y se escuchó el sonido de su corazón al estallar. Me senté, intentando sacarme la sangre de mis comisuras, en un acto desesperado de redención inmediata. 

Katrina se me perdió de vista. Tenía hambre, más de lo usual. Acarició la frente del niño dormido por la conmoción. Le susurró algo y ante mi sorpresa, le mordió. Incluso Kleo la observó por un instante. La aparté. Si lo había mordido, lo convertiría en uno de los nuestros. 

-Ya despertará- anunció feliz ella, sacándome de mi trance. 

La tierra comenzó a moverse, cómo una triste serenata cantada al vacio Tomé el trencito y lo encendí. Me perdí en su sonido, cómo si desease que todo el mal del mundo, el que haciamos, fuese sólo una pesadilla. Vi la nota que habían dejado sobre la tumba del pequeño, sin reparar en que ya había salido de la tierra “Aunque vivas en tinieblas, siempre necesitarás la luz”. No podía llorar, pero algo en él comprendió que prefería las gominolas sobre las armas afiladas.

FIN

miércoles, 19 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRICOS VI


Decisión

-David, ¿estas seguro de que lo quieres hacer? -Le dijo Sophie a su novio.
 
Era noche cerrada, y la joven pareja se encontraba acostada en la cama de Sophie, pues sus padres habian salido hacia mucho tiempo.

-Si, mi bella. Te amo. No me importa lo demas. Quiero estar contigo -Dijo David, y besço la frente de Sophie, luego bajó por el puente de su nariz hasta su boca, donde se tardó un poco más.

En el antiguo Moscu de 1852, esta reunión de dos adolescentes de 17 años, era una especie de tabú, pero desde el primer momento en que David y Sophie se cruzaron la mirada, supieron que eran el uno para el otro. A Sophie no le importaban las diferencias entre ellos, pues David era de una familia pobre, y era el tipo de chico al que no hacia falta mirar dos veces; y Sophie, que provenia de una antigua familia adinerada, parecia una chica sacada de revista.

-Yo tambien te amo. Pero si hacemos esto, seria un gran compromiso, del que no hay vuelta atras. -Dijo ella. Amaba a David, y queria hacer lo que el le pidió, pero tenia que estar segura de que su amado no se arrepentiria de su descicion.  

La única respuesta que el le dio fue un beso. Empezo muy corto, el cual termino rapido, y empezó otro, un poco mas largo e intenso. Sus labios sentian la necesidad del otro, y eran feroces, pero dulces a la vez. Sus cuerpos, ya desnudos, se unieron. Se amoldaban perfectamente, como dos partes de un rompecabezas, de un todo. Se sentia correcto. Era asi como tenia que pasar. Mientras hacian el amor, Sophie se dejó llevar, y realizó un camino de besos hacia el cuello de David.

-Te amo -Fue lo ultimo que dijo antes de empezar a besar su cuello. Primero fue solo un toque, ero despues, cuando sus dientes tocaron la suave y fina piel, no lo resistió más y lo mordió. La sangre fluia, caliente y deliciosa. Era el mejor manjar que habia. No era dulce, no era salada, tampoco agria. Era sangre.
 
Bebió aún más rapido, con avidez, sintiendo como la vida de David dejaba su cuerpo y se vaciaba dentro de Sophie, haciendola sentir más fuerte y viva que nunca.

-So... phie... -Gimió David. Ella paró, y lo miro a os ojos. No reflejaban mas que amor y pasion. 

En un latido del acelerado corazon de Sophie, él se dejó de mover. Ágil, pero suavemente, ella se desprendió de él, y le dio una ultima lamida a su cuello. Luego, con sus ensangrentados labios, lo besço.

Al dia siguiente, él despertaria. Como un vampiro.

Y viviria por siempre.

FIN

martes, 18 de octubre de 2011

CONCURSO ELIGE 1 DE 3

Hola de nuevo!, aqui les traigo otro cuncurso interesante.

Esta vez viene a manos del Blog Reverie Books en donde podran escoger 1 libro de entre 3.

Pueden elegir entre:
  • Orgullo y Prejuicio, Jane Austen
  • Crescendo, Becca Fitpatrick
  • El Club de los Corazones Solitarios, Elizabeth Eulberg

Para mas info vayan a:

http://reveriebooks.blogspot.com/2011/08/primer-concurso-de-rb-elige-1-de-3.html




Nota: El plazo finaliza el 28 de Octubre y es INTERNACIONAL

lunes, 17 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRICOS V

BORNDRINKER_GIRL:         http://momentodereflexiontarotegipcio.blogspot.com/ 


Vida y muerte de Dallane

   
Dallane, una fabulosa mística y conjuradora de sueños, adentrada en un mundo de oscuridad y temor, encontró el final de sus días tras una terrible visión. Un hombre extraño y corpulento, le tendió su mano adentrándola hacia otro mundo, amargo y pasional. Fuertemente a ella se aferró, con un suspiro de otro tiempo. Sin sollozo alguno, ni gran emoción de pensamiento. No podía ver su rostro, ni sentir su corazón. La sangre paraba su recorrido y escapaba de ella por un rincón. 

Un escalofrío comenzó a recorrer su cuello hasta su corazón muerto, en ese mismo instante vio lo que nunca imaginaria. Sucesión de imágenes de toda su vida, le aturdían sin espacio al respiro. 

Él la abrazó con fuerza. Dallane suspirço tras un gemido, los cabellos de aquel ser rozaban su pálida cara. Tras ver su sonrisa lasciva, frunció el ceño, sus ojos rojos como el fuego brillaban. Agitada y embravecida, puso las manos en su pecho, y enérgicamente le gritó que la dejara. 

Era demasiado tarde, ya que sus ojos no sabían lo que miraban. Giró su cabeza, todo se tornó oscuro al reflejo de la luna llena, de relente sangriento y mirada serena. Saltó por la ventana, las gotas de rocío su cara mojaban. Mientras el cielo clareaba y la bella se escondía, sueño no tenía, despierta se quedaba. Rápidamente cerró a cal y canto su cuarto, mientras un perfume extraño y dulce sentía, se llenço de llanto. 

Aquel ser nocturno la abandonó de inmediato, y los aullidos de los lobos al amanecer, consiguieron que sus oídos de odio chirriaran. Desde aquel mismo instante deseó que la devorasen. Sedienta de sed y muerta de hambre, buscó algo con lo que saciarse, sin solución alguna a tal deseo. 

Comenzó a odiar a aquel ser con forma humana que la había matado en vida, y se enamoró de la tierna luna. Secó su llanto, abrió su cuarto y se metió en la ducha. 

Oía risas escondidas en el baño, seres diminutos se reían. Abrió sus venas con rabia, con el fin de dar por acabado su tormento. Allí murió de nuevo, poniendo fin a sus días de sufrimiento, de aquella noche que terminaba, y que el sol abrasaba al amanecer de un día nuevo.

FIN

domingo, 16 de octubre de 2011

Concurso/Sorteo "Saga La Era De Los Vampiros"

Para celebrar que mi blog "Dulce Cautiverio" ha alcanzado ya la friolera cifra de 200 seguidores, he decidido organizar un concurso/sorteo muy facilito.

Las bases las podrás leer aquí:

http://elclubdelasescritoras.blogspot.com/2011/10/concursosorteo-saga-la-era-de-los.html



Saludos!!!

sábado, 15 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRICOS IV



Sed

La luna brillaba en el oscuro cielo, y se reflejaba en las tranquilas aguas de un pequeño pueblo al oeste de las montañas nevadas.

Hacía pocas horas que me encontraba en ese lugar, pero seguro que ya sabía mucho más que las personas que habían estado viviendo ahí desde que sus mentes recordaban.

Las estrechas calles eran iluminadas por sucios farolillos y el silencia reinaba por cada rincón.

Eran poco más de las doce de la noche y ya todo el pueblo hacía horas que dormía.

Eso ponía las cosas mucho más fáciles..

Había recorrido cientos de kilómetros desde mi última parada para descansar, y ahora mi cuerpo necesitaba “respirar”.

Necesitaba tranquilizarme, y ese lago me había parecido un buen lugar para calmar mis nervios y no organizar una masacre.

Hacía tanto que no veía mi rostro, que cuando este se reflejó sobre las oscuras y frías aguas me sorprendí. Desde que había empezado a formar parte de esta no vida ya hace mas de 150 años, no aparentaba más de dos décadas. Una belleza insólita y atrayente era lo que me había sorprendido tanto.

Tantos años y aun no me había acostumbrado a ello.. No me había acostumbrado al echo de ser un vampiro y lo que ello conllevaba.

La velocidad, la fuerza, saber lo que las personas piensan, la belleza.. y todo para que cazar a las presas fuera más fácil.

Pasaba los dedos por mi suave y largo cabello negro como la noche mientras el agua tocaba cada poro de mi piel.

No sé cuanto tiempo había pasado sumergida en ese lago, pero una necesidad mucho más fuerte que calmar mis nervios hizo acto de presencia.

Sed.

Mi garganta estaba sufriendo como si la estuviera quemando. Noté como mis sentidos se agudizaban. Necesitaba alimentarme..

Sin pensarlo volví a vestirme y mis largas piernas me llevaron al centro del pueblo. El reloj del ayuntamiento marcaba las tres de la mañana, aún me quedaba tiempo para que el astro rey saliera, y yo tuviera que partir.

El silencio de las calles me hacía concentrarme en otras cosas como el olor a madera, geranio o hierro.

Buscaba algo que me atrajera, algo que fuera agradable llevarse a la boca. Fue entonces que capté ese efluvio, era algo único, algo que nunca había probado y mucho menos olido.

El segundo piso de la casa que tenía enfrente, en la ventana de la derecha, se encontraba algo que me atraía demasiado.

Esa habitación pertenecía a alguien cuya sangre era salada y dulce a la vez. Su olor, una mezcla de frutas. Irresistible..

La boca se me hacía agua, y mis colmillos ya empezaban a asomarse.

No me dí cuenta, y ya estaba dentro de esa pequeña habitación buscando mi victima.

Allí dentro el olor era mucho más fuerte.

Me giré y ahí estaba, un hombre con el pecho descubierto, tapado de cintura hacía abajo con una sábana.

Acercarme a él sin atacarle directamente a la yugular que le latía con fuerza, fue la cosa más difícil que nunca había echo, pero aunque una parte de mi quería alimentarse de esa persona y dejarla sin una gota de su apetecible sangre, había otra que extrañamente quería observarlo y protegerlo de mi misma.

El pecho de ese chico de no más de 23 años se movía lento al ritmo de su respiración, tenía la boca medio abierta, y su aliento era una sombra del olor de su sangre, su cabello me recordaba al intenso color azabache, la piel suave era como los rayos del sol en primavera y sus labios carnosos eran la llamada para un apetecible beso. Fue irresistible no acariciarle y acariciarle. Mis dedos viajaron por su pecho y dibujaban formas indescifrables.

Me acerqué más a él, e inhalé directamente de su cuello ese hipnotizante olor.

El hombre que estaba acostado en esa cama me atraía, si, pero no de una forma cazador-presa, sino como algo más..

No podía acabar con su vida así como si nada, aunque quería negarlo, tenía el deseo de que ese chico siguiera con vida.

Era demasiado hermoso, demasiado apetecible.. simplemente demasiado.

Yo esa noche, aunque tenía sed, me encontraba raramente bondadosa para hacer daño a alguien como él.

Salí de la habitación con las mismas que entré, él había tenido suerte, mucha suerte, pero yo me tenía que alimentar, calmar esa llama que seguía viva en mi garganta.

Esa noche mientras caminaba otra vez por las calles de ese tranquilo pueblo, buscaba a alguien que se ofreciera como mi donante, y calmara mi sed.


FIN

jueves, 13 de octubre de 2011

RELATOS VAMPÍRICOS III

D.C. López
Adiós Sol


Realmente adoraba sentir cómo los rayos del sol calentaban su piel, su rostro, sus cabellos, toda ella en conjunto.

Era una delicia y una gran tentación el dejarse acariciar por el brillante astro que en esos momentos reinaba en el cielo.

En esas fechas hacía muy buena temperatura, lo justo para pasar un rato agradable. No hacía ni frío, ni excesivo calor, simplemente era perfecto.

A Julia le encantaba la primavera, era su estación del año preferida. Por eso, todas las tardes salía al jardín a regodearse de bellas y perfumadas flores, de todos los colores y tamaños.

Cada vez que el reloj marcaba las seis de la tarde, Julia salía a reunirse con la madre naturaleza y así pasaba lo que quedaba de día; con su delicado y enfermizo cuerpo tumbado sobre la hierba.

Nada más sentir el fresco césped bajo sus espaldas, Julia cerraba los ojos y alzaba la barbilla para absorver todo cuanto pudiera tomar del astro rey.

A veces se llevaba consigo el mp3 y escuchaba música relajante y otras veces se llevaba algún libro interesante. Se quedaba leyéndolo hasta que caía la noche y comenzaba a refrescar.

Y ahora más que nunca tenía la urgente necesidad de aprovechar al máximo los rayos del sol, por que su tiempo se agotaba y ya nunca más volvería a ver la luz del día...

La joven muchacha hizo un ligero movimiento de cabeza, intentando apartar esos pensamientos de su mente, no quería recordar los motivos que la llevaron a tomar esa drástica solución... pero no había otra. Tendría que conformarse con lo que el destino había preparado para ella.

Suspiró con cansancio, agotada y exhausta por el simple hecho de vivir. Incluso respirar era un gran esfuerzo para ella.

En las últimas semanas su salud había decaído en picado y los médicos no le daban mucho más tiempo de vida, a lo sumo otras pocas semanas más.

Su padre había intentado ayudarla con todo lo que tenía a su alcance para poder ponerle remedio a su mal, pero no era suficiente.

Ya había ocurrido lo mismo pocos años atrás, cuando el cáncer de sangre se llevó la vida de su madre.

Y ahora la Leucemia venia a por ella.

Hacía un par de semanas que había solicitado en el hospital el alta voluntaria, Julia estaba cansada de tantos médicos y pruebas. Y la quimioterapia apenas le había ayudado en algo.

Pero ya estaba harta de todo eso, de permanecer encerrada entre esas grises paredes, lo que ella realmente quería era salir al exterior y disfrutar de la primavera.

Y ahora ella se encontraba en el jardín de su casa, acompañada tan sólo de un viejo libro de poemas. Pero los párpados estaban obstinados en mantenerse cerrados, le costaba horrores que eso no sucediera. Así que, con resignación decidió que ya era hora de volver a casa y descansar un rato.

Se despidió del sol y de la luz del día. Hoy iba a ser el última vez que disfrutaría de su cálido toque.

Sin demora alguna, obligó a sus débiles piernas a que se pusieran en funcionamiento y se dirigieran hacía la vivienda.

Diez larguísimos minutos después estaba en su habitación, tumbada en su lecho.

Mientras estaba recostada en la cómoda cama de su dormitorio, Julia rememoró en su mente el momento exacto en el que se encontró con Daniel. El apuesto y simpático celador que trabajaba en el turno nocturno.

El muchacho que no aparentaba más de diecinueve años, era de constitución delgada y alto. A ella le sacaba por lo menos un par de palmos. Y no era por que Daniel fuera demasiado alto, no, más bien la razón era por que ella era menuda. Apenas superaba el metro y medio de estatura. La gente le echaba menos edad de la que verdaderamente tenía, debido a su cara angelical y fracciones juveniles. Aparentaba unos dieciséis años, debido a su extrema delgadez -consecuencia de su mortal enfermedad-, pero realmente era mayor de edad desde hacía un mes aproximadamente.

Julia se acomodó mejor entre todo aquél amasijo de sábanas y volvió a concentrarse en Daniel. El chico quedó impresionado por su forma de ser, tan abierta y alegre aún estando en las puertas de la muerte. Desde que se tropezaron en el pasillo del hospital, conectaron a la primera y desde entonces, se hicieron muy amigos.

Casi todos los días, sólo pensaba en salir de aquél triste lugar y regresar a su casa de campo, rodeada por la naturaleza. Daniel era lo único que la retenía allí, estaba enamorada de él, pero ni con esas todo aquella agonía era soportable.

Y una noche, en la que Julia estaba muy mal anímicamente por que su salud se estaba deteriorando demasiado rápido y ya no tenía ganas de vivir, Daniel le confesó que la amaba y también le contó su secreto.

Ella al principio no le creyó pero después de la demostración que el hombre le hizo, supo que decía la verdad. Esa misma noche, ató varios cabos sueltos en su cabecita y entendió muchas cosas que antes le parecían extrañas, pero que hasta entonces no le había dado mayor importancia.

Ahora que sabía la verdad, lo entendía todo.

Y el momento del rencuentro estaba cerca, esa misma madrugada, él vendría a por ella.

Con esos pensamientos, Julia cayó rendida en los brazos de Morfeo.

El sonido de una ventana abriéndose la sacó de su intranquilo sueño. No se alteró, no se asustó, sabía quién había venido a verla.

Con ojos soñolientos, miró cómo Daniel avanzaba hacía ella, con una gran y amplia sonrisa en los labios.

-Cielo, ha llegado el momento -le susurró mientras acariciaba su larga cabellera morena-, ¿estas segura que es esto lo que quieres?.

Ella estaba muy débil como para responderle, pero aún así, lo hizo con hilo de voz, apenas audible.

-Es la única solución que tengo si no quiero morir.

-Cierto, pero una vez que se haga, no se podrá invertir. Será para siempre -le avisó a la vez que se sentaba en el borde de la cama.

-Ya lo decidí en su día y lo sigo manteniendo -afirmó elocuentemente.

Él simplemente asintió con un movimiento de su rubia cabeza y luego, sin más miramientos, se agachó hacía su elegante cuello. Abrió la boca y clavó sus largos y afilados colmillos en su garganta, como si su piel fuera mantequilla.

Julia suspiró y se dejo llevar.

Sabía que esta era la única manera de ganarle a la muerte, siendo una criatura nocturna que viviría eternamente.

Una larga existencia acompañada de su salvador... de su amado vampiro.
FIN

RELATOS VAMPÍRICOS II

 

El límite del dolor


Dulces eran los besos que ya jamás volverían a besarle, dulces como la miel. Ahora el destino infame y perro fiel de sus condenados pasos se reía en sus oídos de su desgracia. Él era un vampiro desde que tenía uso de razón, uno fuerte y letal. Pero ahora se retorcía de dolor en la esquina de la habitación donde ella había perdido la vida. 

Su pequeña Gabrielle, ahora estaba lejos de su alcance en un lugar donde él jamás la podría alcanzar. Infames Moiras que se burlaban de su desgracia. Llevó el cuerpo de su amada hasta el cementerio y cabó el mismo la tumba, no importaba si sus manos se quejaban; no importaba la sangre que derramaba, pues aunque todo eso lo hiciera nadie se la devolvería. Nada había importado lo que había hecho por ella, la había amado y cuidado durante años, pero el cáncer había decidido que su vida llegara a su fin. 

Él le había suplicado que bebiera de su sangre, pero ella se negó en rotundo. Lo obligó a abandonarla a un lugar donde no la seguiría. Caminó durante semanas errante sin rumbo fijo, sin alimentarse, sin querer hacerlo. Sus crueles pensamientos le azotaban sin cesar dejando que su alma acabara fustigada y demacrada de dolor. 

-Eidar -lo llamó una voz. Ante él apareció la dama de los Desalentados, había oído hablar de ella. Era un bruja sin alma a la cual le habían arrancado el corazón y abandonado a su suerte. Era pequeña y rubia con grandes ojos azules pero no podía compararse con su Gabreille. Nadie podía-. ¿Qué ocurre mi pequeño vampiro? -le preguntó.

-Deseo morir. 

-¿Qué dolor te aflige?.

-La muerte de mi amada. 

-Si deseáis morir, debéis caminar hasta la puerta que separa los vivos de los muertos y suplicad. 

La bruja desapareció en una ráfaga de humo blanco y espeso. Eidar siguió su camino, primero Europa y en ella, Grecia. Él había hecho como tantos otros estúpidos en enamorarse de una humana, al final morían y dejaban una profunda agonía al vampiro que quedaba guardando su tumba.

Hades no tardó en recibirlo. El dios de la muerte lo miraba como un padre que se atormenta al ver sus hijos sufrir. 

-Anelo la muerte más que la sangre que implora mi cuerpo -le dijo a Hades. 

-Tu lugar no es éste, no puedo darte la muerte que tanto deseas. 

Lloró e imploró pero nada hizo cambiar el parecer del dios griego, ahora tenía lo que tanto le atemorizaba, una eternidad se sufrimiento eterno. Recordaba los largos y morenos cabellos de ella, sus manos acariciar su cálida piel, sus fogosos labios morder los suyos. Recuerdos que guardaría en él como tesoros y que a la vez se tornaban puñales que lo torturaban. 

Cuando volvió a la tumba de Gabrielle decidió que aquel sería su lugar, sería el guardián del descanso de su amada. Preso del dolor, se tumbó sobre la tumba en un intento inútil de sentirla más cerca. 

En el aniversario de la muerte de Gabrielle, Eidar le trajo las flores más hermosas que pudo encontrar en toda la ciudad. Las dejó sobre la tumba junto a sus lágrimas que siempre lo acompañaban. 

En el último año había descubierto que sino se alimentaba podía morir de inanición. Una muerte dolorosa pero más doloroso era seguir en un mundo que lo repudiaba. 

Aquella noche fue la más lluviosa que hubo en años, Eidar aguantó la lluvia sobre su delicada piel mientras recitaba los poemas que solía decirle a su amada. Cada palabra era una espina que se clavaba en su espina dorsal, cada párrafo era una vuelta más a la daga que llevaba clavada en el corazón. Horas más tarde el cansancio hizo mella en el obligándolo a tumbarse y dormir. 

-Eidar... 

El constante sentir su nombre lo obligó a despertar, ante él estaba la imagen más hermosa que sus sucios ojos habían visto jamás. Su dulce Gabrielle estaba arrodillada a su lado, lucía un hermoso vestido blanco y a su alrededor había un aura blanca brillante. 

-Éste no es tu destino Eidar, debes vivir amor. Por mí -le susurró ella. 

-No mi amor, quiero morir. Sin ti el mundo dejó de existir, no quiero conocer más allá de lo que tú me mostraste. 

Ante él apareció un pequeño macetero que su amada le entregó. 

-Cuídala y en primavera obtendrás una flor. Confío en ti. 

Y tras esas palabras desapareció. 

Eidar cuidó la planta, a los pocos días un débil tallo comenzó a surgir; a las pocas semanas las primeras hojas y espinas. Él la regaba, la ponía al sol, le hablaba y cantaba como si fuera un bebé. La planta fue creciendo hasta convertirse en un frondoso rosal repleto de capullos. 

El primer día de primavera el capullo más rojo se abrió, toda la habitación se iluminó de un violeta intenso y al desaparecer ante él apareció Gabrielle.

-Siempre juntos mi amor, lograste superar la prueba que te impuso el destino. 

Eidar abrazó a su amada y besó los labios que amaba con locura jurando no dejarla escapar jamás. 

El amor es como un rosal, algunas veces pincha y nos hace sangre y lágrimas pero si se cuida bien nos brinda con hermosas rosas que hemos de saber cuidar. Porque todos tenemos un pequeño rosal en algún lugar de nosotros pero hemos de saber cuidarlo, con perseverancia, paciencia y amor. Y vosotros, ¿cuidáis vuestro rosal?. 


FIN

martes, 11 de octubre de 2011

NUEVA SECCIÓN EN EL BLOG: "RELATOS VAMPÍRICOS"

Hola a tod@s!, he decidido crear esta nueva sección donde publicaré relatos de vampiros. Algunos serán obras mías, otras de blogger@s que alguna vez participaron en alguno de mis concursos y que escribieron sobre estos seres. Si tú también escribes y quieres que uno de tus relatos (o los que quieras), sean publicados aquí, sólo tienes que hacérmelo saber.

Empiezo con un relato que escribió Nenina para un concurso que organicé en este mismo blog:

NENINA:      http://lcmiel.blogspot.com/

Soy un arma.


Un arma sin tirador, sin munición. Soy un... soy y seré siempre la única arma. Pero inservible.

Me alejaron de ellos, tanto como de cualquier otra persona. Me mantuvieron rechazada por ser “diferente” por ser peligrosa... anti natural me llamaban. Pfff  yo, la única que podría haber ayudado. Ahora, no había a quien ayudar, y aún así... no se si yo lo habría hecho.

Soy dura porque ellos me obligaron a serlo, no porque fuese mi propia decisión.

Y todos ellos, ahora estaban muertos. Todos.

Soy la única persona en todo el puto planeta, que tiene un corazón activo. Los acecinos de mi especie son los mismos que adoraron durante tanto tiempo. Vampiros. Los famosos jóvenes y atractivos vampiros.

Nadie sabe cuando llegaron, o como fueron creados. Se dice que vivieron siempre con nosotros, pero que el momento “oportuno” para mostrarse a la humanidad, había sido este. El mundo en dónde solo la belleza y la juventud reinan... o reinaban.

-Eres defectuosa -me dijo el hombre apuesto de colmillos largos, desde el sillón de cuero blanco y metal.

No necesitaba una respuesta y yo no tenía sentimiento de comodidad, para responder. Si, yo soy un arma. Pero un arma sin alguien que tire del gatillo, solo es un objeto inservible y pesado.

Tan “peligrosa” como soy, que no se preocuparon ni de amarrarme. Nadie tomaba medidas de precaución por mi. Aun cuando yo, y  solo yo, soy quien puede destruirlos. Me podría haber llegado al orgullo, pero solo lo dejé para mi favor.

-¿Como es que aún vives? -y esta vez, el, colocó unos ojos hermosos del color de las nubes mezclándose en el celeste cielo, sobre mi.

Tenía una especie suave de interés sobre mi sobrevivencia, pero no le importaba que viviera. Era mas bien una especie de curiosidad... algo para quitar el tedio... como un bichito herido, lo es para un gato. El es un cazador, pero en momentos de aburrimiento, se conforma con una mosca medio muerta. Disfrutando la lucha que esta nunca podría ganar.

-Soy ingeniosa -le dije sonriendo como si no me causara miedo la situación.

-Ya lo creo. Jonathan -la voz suave cambió a una poderosa de mando, cuando llamó al vampiro guardia, que inmóvil, permanecía frente a la puerta con la mirada en la maciza madera y el grifo de oro.

-¿Había alguien mas con ella? -preguntó.

-No señor. Nadie mas que ella -me miró. Los colmillos deseosos por enterrarse en mi carne.

-Hace mucho que no tengo contacto con nadie -le miré sin mostrar mas sentimiento que odio-. No, desde que ustedes me consideraron peligrosa.

-¿Nosotros? -rió de una forma tanto encantadora como en burla-, yo nunca te he visto antes.

-Sabes que me refiero, a tu raza.

-Lo sé niña, sabes que lo sé -dijo bajando el tono. ¿Estaba jugando?. De repente todo melodramático... y llamándome niña a la edad de veintisiete...

-¿Que quieres? -pregunté. Si no me mataba...

-Jonathan, bebe -le ordenó con un elegante ademán que dejó esos delgados dedos, fuera del encaje blanco de su camisa.

-Si bebo, moriré -reprochó nervioso Jonathan.

-No. Si la pruebas, puede que mueras, si no la pruebas, es muy seguro que lo hagas -el vampiro podría haber tiritado si su cuerpo reaccionara “vivo”.  No lo hizo, pero eso no impidió que se viera como estando frente al mismo diablo... y yo era su diablo.

-Si el muere, será otro de esos sin cerebro -le dije muy segura de ello.

Quien no era un Vampiro... quien no se convirtió, o mas bien, se dejó convertir en uno... es un Zombi.

Osea que: están los vampiros, los Zombi y yo.

Si un vampiro muere, por la falta de sangre en su cuerpo y la infección creada por beber sangre de otros vampiros... se levanta con el cerebro muerto. Literalmente.

Mientras el vampiro se alimente de otro y “viva” no hay problema, pero el hecho de que aun algunos se pasen... no les ayuda a mantener su población. Y los humanos que fueron mordidos por vampiros que bebían sangre de otros vampiros por historias sexuales... ya sabes... Zombi.

-Hazlo -le dijo  ignorándome.

Él no lo había querido, pero la falta de alimentación, le habían convertido en el animal que era... “superiores” se creían pero en verdad, solo estaban condenados a vivir para beber. Por lo contrario a nosotros humanos que: comemos para vivir... o yo lo hago mas bien.

Llegó como un rayo atravesando la estancia con toda su fuerza y hambre de sangre. Sus dientes tocaron mi piel y los colmillos se enterraron haciendo los agujeros que sacarían el rico jugo de mis venas.

No peleé con el. ¿Para que hacerlo?. Si después de todos mis intentos, él, solo necesitaría un poco de fuerza, que a mi me tendría durante días adolorida. Si no pasaba algo peor.
Admito que deseaba que lo hiciera. Deseaba que cada uno de estos malditos perros sangrientos, me mordieran y murieran por el veneno natural que produce mi sangre. Un poco de dolor por la mordedura, era el pago de lo que vendría.

Las uñas rasposas, causaban medias lunas en mi piel. Dolían con cada sorbido. El no podía detenerse. No sentía el veneno entrar en su cuerpo, como se esparcía por ese muerto corazón... hasta que con un grito,  me soltó cayendo al suelo ante mis pies. Cuando pasaba, pasaba rápido.

-Dije que moriría -yo tenía una sonrisa tan satisfactoria, que pensé que él me mataría solo por eso. Pero no lo hizo.

El cuerpo ahora inerte, podría volverse peligroso en cualquier momento. Yo podría ser la “mata vampiros” pero para los Zombis, seguro que habría otra persona encargada... y hasta ahora, nadie la conocía.

El hombre frente a mi alargó su brazo, tomando mi mano acercándome a él. No necesitaba pelear. Si me quería muerta ya lo habría hecho y si aun que ría matarme... no es como si algo me sostuviera a la vida.

-Él va a despertar -dijo en un tono macabro a la altura de mi oreja. Una mujer en cuero gótico, que mostraba mas que usando un bikini, entró sin tocar. Llevaba unas largas cadenas negras amarradas a sus muñecas en unas pulseras de cuero negro. Y un látigo de mínimo cinco metros de largo, en la mano derecha. Al final de cada cadena, como si fuesen perros, la seguían muertos tan muertos como lo estaba ahora Jonathan.

-Noch ein Spielzeug -dijo encantada, refiriéndose al “nuevo” muerto como “Otro juguete”.

Se subió sobre él, mostrando gran parte de su entrepierna y le colocó en el cuello un collar como el que los perros solía usar. Los demás Zombis, mientras tanto arrastrando sus cuerpos desnudos, maltratados y sangrantes hasta que ella, con un latigazo que sobrevoló cada cabeza en el cuarto, les hizo detenerse.

Jonathan, abrió los ojos. Ahora eran blancos con un pequeño punto rojo en el medio. Sus colmillos se clavaron en su propio brazo. Mientras rasgaba piel y comía su carne hasta llegar al hueso.

No masticaba, pero el sorber y el tragar, hacían que me pusiese enferma. El hedor a carne descompuesta llenaba la habitación y la sangre salpicaba el suelo y los muebles.
La vampira no escondía su gozo. Se mojaba con aquel liquido espeso, tan solo, procurando no llevarlo a su boca.

-Suficiente -dijo el hombre a mis espaldas. Tan alto y guapo como él, lo era la mujer de cabello negro ondulado y labios gruesos. Con unas piernas largas que parecían necesitar solo dos pasos para llegar a la puerta.

-Zyn -dijo respetuosamente y con una sonrisa sensual y promesas que no supe descifrar, ella salió de la habitación, tirando de los Zombis tras ella.

-Ahora tu -me dijo soltando mi brazo.

-¿Ahora yo qué? -no me permití temblar. Ni que mi corazón ya muy audible para él, comenzara a palpitar aterrado como la corrida agotadora de un caballo.
Recogí mi cabello en un apretado nudo y me crucé de brazos.

Esperé.

Esperé, y cuando por fin habló... no lo creí.

-Quiero que los mates a todos -y se abalanzó sobre mi, con una correa y un látigo.

FIN

lunes, 10 de octubre de 2011

HABLEMOS DEL MITO (Por Narrador) V

Hoy de nuevo, os traigo otro post más de esta interesante sección creada por Narrador. Tanto a él, como a Princess Of Dark y como a mi, esperamos que os guste:

Josh Weddon, creador de Buffy, Cazavampiros, dijo en su momento que su personaje nació de las ganas que tenía de ver cómo la heroína de las ficciones vampíricas, la pobre tontita rubia que siempre andaba huyendo del peligro, se diera la vuelta y pateara un par de culo colmilludos.
 
Esta vuelta de tuerca al concepto de damisela en apuros supuso en su momento una revolución conceptual dentro del imaginario colectivo. Es más, el astuto guionista de Alien 4 supo aprovechar la coyuntura y llevarla al límite, convirtiendo a su rubia cazadora en una personificación del girl power y del feminismo autosuficiente; tendencia que también apoyó la serie Xena, la princesa guerrera.
 
Se puede entender esta revolución porque, tradicionalmente, los héroes han sido siempre hombres; hombres que a su vez personificaban el machismo básico que ha gobernado el universo ficticio desde que nuestros antepasados dejaron de adorar a la Madre Tierra y se decantaron por una organización social patriarcal, cazadora y llena de testosterona. La mujer, en aquellas (y otras) historias, veía cómo su presencia se reducía a ser el objeto de deseo de su hombre, y un elemento meramente decorativo.
 
Hoy en día, también existe otro arquetipo machista por definición: la vampiresa femme fatale, unas guarrillas letales, sexualmente activas que se lo jincan todo; viendo la máxima expresión de su naturaleza cuando mantienen relaciones entre sí mismas o con otras damiselas en apuros. Que cada uno juzgue como lo crea necesario.
 
Personalmente, creo que el futuro de las historias de vampiros debería estar en la especialización de estos iconos emblemáticos: chicas femeninas de armas tomar (pero sin ser unas brutas, ni ser unas pánfilas) y hombres sensibles que no sólo actúan por venganza, lujuria o agresividad. En realidad, el grupo de motivaciones dentro de las historias tiende a ser muy enclenque; a los lectores parece gustarles que los personajes actúen en nombre de un concepto mayor a sí mismos, algo que los divinice y ensalce. 
 
A mi me gusta pensar que la gente tiene que pagar facturas, y que hay ciertos trabajos que no se hacen por vocación, herencia, sorpresa o llamada divina. Igual que la doncella en apuros, que no debería hacer de su naturaleza un oficio, más bien debería ser alguien con mala suerte que estaba en el sitio equivocado, en el momento equivocado, y que no tiene un príncipe que debe salvarla. La versión más antigua del cuento Caperucita Roja no incluye la figura del cazador masculino, es la niñita, armada con su astucia y su imaginación, la que se las ingenia para librarse del lobo. Fue tiempo después, cuando se temió el ejemplo que podía transmitir el saber que una mujer puede apañárselas sola cuando se cambió la historia. 
 
Así que yo me pregunto… ¿Quién teme a la Doncella en Apuros?.

jueves, 6 de octubre de 2011

Foto muy, muy sexy de Damon... ¿te la vas a perder?

Mirar que pedazo de foto me ha pasado una amiga blogera, ¿a que es para lucirla?, jajaja. ¡Que las disfruten chicas y fanáticas de Crónicas Vampiricas!




¡Cuidado de no mojar el teclado con esas babas!, jajaja. Que pasen un lindo Jueves!!!

lunes, 3 de octubre de 2011

HABLEMOS DEL MITO (Por Narrador) IV

Continuamos una semana más con esta nueva sección y esta vez os traigo el post nº 4 creado por Narrador. Recordarles que en el blog de Princess Of Dark encontraréis este tipo de información y otras cosillas vampíricas. ¡Os animo a que la visitéis!. Y sin más dilación doy paso al post:

 EL ATRACTIVO DE LOS VAMPIROS


No hay duda de que los vampiros tienen algo que atraen a los mortales. Son seres con una serie de características especiales y sobrenaturales que, con el tiempo, y la evolución de los gustos literarios, han cambiado y se han adecuado a los sueños de los lectores.


Los vampiros, dicen, tienen su origen, en la forma que se da por general en la percepción que se tiene hoy en día, en la Edad Media más oscura. Algunos psicólogos forenses dicen que nacieron para explicar de manera racional cierto desequilibrios mentales (cuando la psicología aun era una célula en el embrión de la ciencia) y, sobre todo, ciertos hechos de difícil entendimiento. 


¿Por qué algunos asesinos en serie sienten devoción por la sangre humana e incluso llegan a consumirla? Hoy en día podemos explicarlo diciendo que son gente perturbada, pero en aquellos tiempos oscuros, dónde seguro que también existía gente con este tipo de comportamientos extraños y aún peores, la interpretación más creíble y difundida sería que eran obras del demonio o de alguna criatura sobrenatural. 


La sangre, a nivel simbólico, es uno de los iconos más poderosos que existen en la neurosis humana. No hay más que meditar sobre la gran cantidad de frases hechas y pequeñas verdades que pululan en nuestro ideario colectivo para comprobar su presencia e importancia: Sangre de mi sangre. Mala sangre. La Sangre llama. Me hierve la sangre. ¡Qué sanguinario!. Sangría. La Sangre de Cristo…


La sangre es vida, y los vampiros se alimentan de sangre. Aunque resulta desagradable imaginarse el consumo de sangre, hay pueblos que se alimentan con ella, cómo los massai. Incluso nosotros los españoles tenemos productos en nuestra gastronomía dónde su principal ingrediente es la sangre.


A esto hay que añadirle otro rasgo que hace de los vampiros, a mí entender, unos personajes muy atrayentes. Y eso es la fantasía de la inmortalidad. Una búsqueda inmortal que es inmortal en sí misma. Un anhelo humano que gracias a la fuerza de la ficción cobra cuerpo en unas figuras antropomorfas.


Si los vampiros representan la muerte encarnada, es lógico pensar que sean materializaciones atemporales. La muerte no entiende de épocas ni de edades. La muerte está muy viva, y está ahí desde siempre.


También los vampiros son depredadores, y creo que este concepto es el que más fuerza personalizable les otorga. Sin cazadores, pero también seductores. El hecho de robarle la sangre a su víctima es un acto íntimo. Es más, si se piensa desde un punto de vista sexual y aludiendo a la virginidad femenina, esta perspectiva de buscador, se convierte en algo depravado y obsceno. Las mujeres sangran aunque no se las hiera, y eso las hace más vulnerables al olfato del vampiro. Puedo entender perfectamente que una persona que vislumbra esta perspectiva se sienta observada y vulnerable. Hay algo dentro de ellas que las expone y las hace identificables. Es, desde luego, una mezcla entre instintos, violencia y sexualidad. La guinda del cóctel está en incluirle romanticismo a esa imagen, para hacerla más idílica.


El atractivo es un esfuerzo mental e instintivo, y el vampiro lo es; por partida triple.

domingo, 2 de octubre de 2011

ir arriba dietas para adelgazar