Acabáis de entrar en Villa Vampiro, un lugar oscuro y peligroso, donde podréis descargaros películas y series vampíricas.

Dejáros sumergir en este mundo sangriento, dónde hayaréis una gran variedad de imágenes de estos seres tan intrigantes, que no os dejarán indiferentes.

Deleitáros también con los espectaculares relatos basados principalmente en estos seres, que aquí encontraréis. No podéis perder la oportunidad de hincarles el diente a estas historias que os producirá un sublime escalofrío.

Llevad cuidado en estas tierras malditas y evitar caminar por aqui cuando la noche haya caido y un manto oscuro cubra el cielo, por que os podréis encontrar con un abanico de blogs vampíricos que os pueden engatusar.

En definitiva, os aviso que, una vez que entréis en este blog nacido de las tinieblas donde la sangre es un rico manjar, acabaréis enganchados al mismo y todos los días sentiréis la necesidad de venir nuevamente por estos lares para dejaros seducir por l@s vampir@s que aquí habitan... ¿Te atreverás a conocerl@s?, si es así, adelante... "Villa Vampiro" os invita a que profanéis sus tierras... ¡Sean Bienvenidos!

P.D: Queridos Colmilleros, si conocéis de algún otro blog vampirico, alguna otra película o serie que no aparezca en VILLA VAMPIRO, o cualquier otra cosa relacionado con estos seres y que creáis que debería aparecer aquí, hacer el favor de decírmelo. Gracias

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martes, 11 de octubre de 2011

NUEVA SECCIÓN EN EL BLOG: "RELATOS VAMPÍRICOS"

Hola a tod@s!, he decidido crear esta nueva sección donde publicaré relatos de vampiros. Algunos serán obras mías, otras de blogger@s que alguna vez participaron en alguno de mis concursos y que escribieron sobre estos seres. Si tú también escribes y quieres que uno de tus relatos (o los que quieras), sean publicados aquí, sólo tienes que hacérmelo saber.

Empiezo con un relato que escribió Nenina para un concurso que organicé en este mismo blog:

NENINA:      http://lcmiel.blogspot.com/

Soy un arma.


Un arma sin tirador, sin munición. Soy un... soy y seré siempre la única arma. Pero inservible.

Me alejaron de ellos, tanto como de cualquier otra persona. Me mantuvieron rechazada por ser “diferente” por ser peligrosa... anti natural me llamaban. Pfff  yo, la única que podría haber ayudado. Ahora, no había a quien ayudar, y aún así... no se si yo lo habría hecho.

Soy dura porque ellos me obligaron a serlo, no porque fuese mi propia decisión.

Y todos ellos, ahora estaban muertos. Todos.

Soy la única persona en todo el puto planeta, que tiene un corazón activo. Los acecinos de mi especie son los mismos que adoraron durante tanto tiempo. Vampiros. Los famosos jóvenes y atractivos vampiros.

Nadie sabe cuando llegaron, o como fueron creados. Se dice que vivieron siempre con nosotros, pero que el momento “oportuno” para mostrarse a la humanidad, había sido este. El mundo en dónde solo la belleza y la juventud reinan... o reinaban.

-Eres defectuosa -me dijo el hombre apuesto de colmillos largos, desde el sillón de cuero blanco y metal.

No necesitaba una respuesta y yo no tenía sentimiento de comodidad, para responder. Si, yo soy un arma. Pero un arma sin alguien que tire del gatillo, solo es un objeto inservible y pesado.

Tan “peligrosa” como soy, que no se preocuparon ni de amarrarme. Nadie tomaba medidas de precaución por mi. Aun cuando yo, y  solo yo, soy quien puede destruirlos. Me podría haber llegado al orgullo, pero solo lo dejé para mi favor.

-¿Como es que aún vives? -y esta vez, el, colocó unos ojos hermosos del color de las nubes mezclándose en el celeste cielo, sobre mi.

Tenía una especie suave de interés sobre mi sobrevivencia, pero no le importaba que viviera. Era mas bien una especie de curiosidad... algo para quitar el tedio... como un bichito herido, lo es para un gato. El es un cazador, pero en momentos de aburrimiento, se conforma con una mosca medio muerta. Disfrutando la lucha que esta nunca podría ganar.

-Soy ingeniosa -le dije sonriendo como si no me causara miedo la situación.

-Ya lo creo. Jonathan -la voz suave cambió a una poderosa de mando, cuando llamó al vampiro guardia, que inmóvil, permanecía frente a la puerta con la mirada en la maciza madera y el grifo de oro.

-¿Había alguien mas con ella? -preguntó.

-No señor. Nadie mas que ella -me miró. Los colmillos deseosos por enterrarse en mi carne.

-Hace mucho que no tengo contacto con nadie -le miré sin mostrar mas sentimiento que odio-. No, desde que ustedes me consideraron peligrosa.

-¿Nosotros? -rió de una forma tanto encantadora como en burla-, yo nunca te he visto antes.

-Sabes que me refiero, a tu raza.

-Lo sé niña, sabes que lo sé -dijo bajando el tono. ¿Estaba jugando?. De repente todo melodramático... y llamándome niña a la edad de veintisiete...

-¿Que quieres? -pregunté. Si no me mataba...

-Jonathan, bebe -le ordenó con un elegante ademán que dejó esos delgados dedos, fuera del encaje blanco de su camisa.

-Si bebo, moriré -reprochó nervioso Jonathan.

-No. Si la pruebas, puede que mueras, si no la pruebas, es muy seguro que lo hagas -el vampiro podría haber tiritado si su cuerpo reaccionara “vivo”.  No lo hizo, pero eso no impidió que se viera como estando frente al mismo diablo... y yo era su diablo.

-Si el muere, será otro de esos sin cerebro -le dije muy segura de ello.

Quien no era un Vampiro... quien no se convirtió, o mas bien, se dejó convertir en uno... es un Zombi.

Osea que: están los vampiros, los Zombi y yo.

Si un vampiro muere, por la falta de sangre en su cuerpo y la infección creada por beber sangre de otros vampiros... se levanta con el cerebro muerto. Literalmente.

Mientras el vampiro se alimente de otro y “viva” no hay problema, pero el hecho de que aun algunos se pasen... no les ayuda a mantener su población. Y los humanos que fueron mordidos por vampiros que bebían sangre de otros vampiros por historias sexuales... ya sabes... Zombi.

-Hazlo -le dijo  ignorándome.

Él no lo había querido, pero la falta de alimentación, le habían convertido en el animal que era... “superiores” se creían pero en verdad, solo estaban condenados a vivir para beber. Por lo contrario a nosotros humanos que: comemos para vivir... o yo lo hago mas bien.

Llegó como un rayo atravesando la estancia con toda su fuerza y hambre de sangre. Sus dientes tocaron mi piel y los colmillos se enterraron haciendo los agujeros que sacarían el rico jugo de mis venas.

No peleé con el. ¿Para que hacerlo?. Si después de todos mis intentos, él, solo necesitaría un poco de fuerza, que a mi me tendría durante días adolorida. Si no pasaba algo peor.
Admito que deseaba que lo hiciera. Deseaba que cada uno de estos malditos perros sangrientos, me mordieran y murieran por el veneno natural que produce mi sangre. Un poco de dolor por la mordedura, era el pago de lo que vendría.

Las uñas rasposas, causaban medias lunas en mi piel. Dolían con cada sorbido. El no podía detenerse. No sentía el veneno entrar en su cuerpo, como se esparcía por ese muerto corazón... hasta que con un grito,  me soltó cayendo al suelo ante mis pies. Cuando pasaba, pasaba rápido.

-Dije que moriría -yo tenía una sonrisa tan satisfactoria, que pensé que él me mataría solo por eso. Pero no lo hizo.

El cuerpo ahora inerte, podría volverse peligroso en cualquier momento. Yo podría ser la “mata vampiros” pero para los Zombis, seguro que habría otra persona encargada... y hasta ahora, nadie la conocía.

El hombre frente a mi alargó su brazo, tomando mi mano acercándome a él. No necesitaba pelear. Si me quería muerta ya lo habría hecho y si aun que ría matarme... no es como si algo me sostuviera a la vida.

-Él va a despertar -dijo en un tono macabro a la altura de mi oreja. Una mujer en cuero gótico, que mostraba mas que usando un bikini, entró sin tocar. Llevaba unas largas cadenas negras amarradas a sus muñecas en unas pulseras de cuero negro. Y un látigo de mínimo cinco metros de largo, en la mano derecha. Al final de cada cadena, como si fuesen perros, la seguían muertos tan muertos como lo estaba ahora Jonathan.

-Noch ein Spielzeug -dijo encantada, refiriéndose al “nuevo” muerto como “Otro juguete”.

Se subió sobre él, mostrando gran parte de su entrepierna y le colocó en el cuello un collar como el que los perros solía usar. Los demás Zombis, mientras tanto arrastrando sus cuerpos desnudos, maltratados y sangrantes hasta que ella, con un latigazo que sobrevoló cada cabeza en el cuarto, les hizo detenerse.

Jonathan, abrió los ojos. Ahora eran blancos con un pequeño punto rojo en el medio. Sus colmillos se clavaron en su propio brazo. Mientras rasgaba piel y comía su carne hasta llegar al hueso.

No masticaba, pero el sorber y el tragar, hacían que me pusiese enferma. El hedor a carne descompuesta llenaba la habitación y la sangre salpicaba el suelo y los muebles.
La vampira no escondía su gozo. Se mojaba con aquel liquido espeso, tan solo, procurando no llevarlo a su boca.

-Suficiente -dijo el hombre a mis espaldas. Tan alto y guapo como él, lo era la mujer de cabello negro ondulado y labios gruesos. Con unas piernas largas que parecían necesitar solo dos pasos para llegar a la puerta.

-Zyn -dijo respetuosamente y con una sonrisa sensual y promesas que no supe descifrar, ella salió de la habitación, tirando de los Zombis tras ella.

-Ahora tu -me dijo soltando mi brazo.

-¿Ahora yo qué? -no me permití temblar. Ni que mi corazón ya muy audible para él, comenzara a palpitar aterrado como la corrida agotadora de un caballo.
Recogí mi cabello en un apretado nudo y me crucé de brazos.

Esperé.

Esperé, y cuando por fin habló... no lo creí.

-Quiero que los mates a todos -y se abalanzó sobre mi, con una correa y un látigo.

FIN

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