Acabáis de entrar en Villa Vampiro, un lugar oscuro y peligroso, donde podréis descargaros películas y series vampíricas.

Dejáros sumergir en este mundo sangriento, dónde hayaréis una gran variedad de imágenes de estos seres tan intrigantes, que no os dejarán indiferentes.

Deleitáros también con los espectaculares relatos basados principalmente en estos seres, que aquí encontraréis. No podéis perder la oportunidad de hincarles el diente a estas historias que os producirá un sublime escalofrío.

Llevad cuidado en estas tierras malditas y evitar caminar por aqui cuando la noche haya caido y un manto oscuro cubra el cielo, por que os podréis encontrar con un abanico de blogs vampíricos que os pueden engatusar.

En definitiva, os aviso que, una vez que entréis en este blog nacido de las tinieblas donde la sangre es un rico manjar, acabaréis enganchados al mismo y todos los días sentiréis la necesidad de venir nuevamente por estos lares para dejaros seducir por l@s vampir@s que aquí habitan... ¿Te atreverás a conocerl@s?, si es así, adelante... "Villa Vampiro" os invita a que profanéis sus tierras... ¡Sean Bienvenidos!

P.D: Queridos Colmilleros, si conocéis de algún otro blog vampirico, alguna otra película o serie que no aparezca en VILLA VAMPIRO, o cualquier otra cosa relacionado con estos seres y que creáis que debería aparecer aquí, hacer el favor de decírmelo. Gracias

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lunes, 21 de noviembre de 2011

RELATO PARTICIPANTE Nº 2 BY PATY C. MARÍN

La Elección




Londres, 19 de Septiembre de 1996
Old Brompton Rd con Summer Pl,

Haven, 21:35


Aquella sensación se repetía al menos dos veces por semana.


Siempre empezaba del mismo modo, con un pinchazo doloroso. Entonces, su corazón empezaba a latir de forma exageradamente violenta y su respiración se volvía arrítmica. El dolor remitía un segundo después y entonces era sustituido por una extraña emoción. Él apoyaba los labios sobre la herida abierta y, como mucha calma, bebía la sangre tomándose todo el tiempo del mundo.


Ella siempre tenía miedo, y no le gustaba. Sabía que había gente que le gustaba que les mordiesen, les gustaba la sensación de peligro, lo encontraban estimulante, les gustaba asumir ese riesgo. Pero a ella no le gustaba. Sentía un miedo atroz cada vez que la afilada punta de los colmillos del vampiro tanteaban sobre su piel para encontrar el lugar deseado, aquella zona en la que la sangre fluía con más presión. El temor, sin embargo, era rápidamente sustituido por placer y aunque aquello sí le gustaba, su mente le decía que no tenía que gustarle. Pero su corazón latía con tanta vehemencia, con tanta pasión, que era inevitable sentirse excitada. Y él no hacía nada, se limitaba a beber.


Aquella noche, ella llevaba un traje color plateado, de finos tirantes y falda muy corta. El vampiro le había pedido que se lo pusiera para él. La muchacha podía ver sus propios muslos desnudos cuando desvió la vista hacia abajo, él se deleitaba con su sangre caliente y ella sintió cierto pudor. Tironeó de la falda con recato, su mente, nublada por el placer, deseaba que el vampiro hiciese algo más que besar su cuello para saborear la vitae. Como si le hubiese leído la mente, pasó una mano por su espalda y rodeó su cintura con el brazo, estrechándola a su cuerpo para que estuviera más cómoda. Ella empezó a sentir que se le nublaba la vista y un delicioso sopor se apoderó de ella.


Su mirada se perdió, de sus labios surgió un quedo suspiro y su pecho descendió lentamente expulsando el aire. Luego se elevó cuando llenó sus pulmones, la piel de sus mejillas se ruborizó y el generoso escote de su vestido remarcó el nacimiento de sus redondos senos erizados de placer. Una pequeña gota de sangre se deslizó por su garganta, si él no se dio cuenta o simplemente la dejó resbalar adrede, ella nunca lo sabria, pero se sintió desfallecer cuando sus labios siguieron el surco carmesí con los labios y la lengua hasta limpiarla por completo de uno de sus pechos, arañando su delicada piel con la barba.


Entonces, se separó de ella y la miró. Ella le devolvió la mirada sintiendo un doloroso cosquilleo en el vientre y una profundo deseo que crecía entre sus muslos. Él no iba a ir más allá, la respetaba, y ella sabía que a pesar de querer que él fuese más lejos esta vez, si él la tocaba, luego se sentiría sucia. Los dos tenían muy claros los límites.


El vampiro sonrió amable y le subió uno de los tirantes del vestido. A pesar de que el tacto de sus nudillos le resultó frío, le provocó un escalofrío de placer por toda la espalda. Él soltó su cintura y dejó de presionarla a su cuerpo, pero sin poder evitarlo, la muchacha se venció hacia él y se refugió en sus brazos, dejando caer la cabeza sobre su hombro. Como respuesta, el vampiro la abrazó de forma paternal y le acarició la oscura melena.


***

150 Picadilly
The Ritz London, 23:45



El ascensor subía lentamente hacia la última planta, la séptima. Desde hacía varios meses él, se hospedaba en una de las suites.


Se sentía ligeramente nerviosa, le temblaban incluso las piernas. Aquella noche iba a ser diferente. Aquella noche quería que todo cambiase. Aquella noche, él le daría todo lo que su padre no iba a darle nunca.  Un pitido anunció la llegada y las puertas se abrieron, dejando ver un largo pasillo como moqueta roja y bordes dorados.


Caminó con algo de indecisión por el pasillo, la suave tela amortiguaba los pasos de sus tacones. Revisó la tarjeta en la que había anotado sus señas, le había costado conseguir la direccióque y el número de habitación, aunque la suite no tenía pérdida, las dos puertas de lustroso caoba eran como un faro en mitad de todo aquel lujo. Guardó la tarjeta en el bolso y mordiéndose los labios, se acercó y llamó con los nudillos. Escuchó una risa en el interior, la de él y se emocionó.


- Hola... - cuando abrió la puerta, su rostro mostraba una deslumbrante sonrisa, pero cuanto la vio, su sonrisa se congeló un momento y su rostro se volvió más pálido de lo que ya era. Su voz, siempre seductora, tembló en la segunda sílaba. Parecía aturdido por la presencia de la chica.


- Hola... - contestó ella sonriendo con algo de timidez, sintiendo un pinchazo en el corazón al verle. Pero algo no iba bien. Algo en sus ojos le decía que no iba bien.


- ¿Qué... haces aquí? - preguntó él, recuperándo la compostura. Había miedo en su voz y terror en su mirada. Ella se sintió un poco incómoda de repente. Quería darle una sorpresa, quería confesarle que deseaba estar con él, quería que él le diese todo lo que su padre no podía darle.


Lo entendió, demasiado tarde. Por la puerta abierta vio la habitación. Dentro, una mujer de cabello rubio alborotado y sonrisa travisa, se asomó desde la puerta del baño para ver quién había al otro lado de la puerta y entonces, la muchacha sintió que se le partía el corazón. Había otra mujer con él.


- Vaya... - susurró intentando componer una sonrisa neutral. - Lo siento, no sabía que tuvieses compañía - se disculpó, sonando dolorosamente sincera. - Perdona la interrupción, no quería... molestar - murmuró avergonzada, esforzándose por que no le fallase la voz. Sonrió hacia su amado una vez más antes de girarse para deshacer el camino que la había llevado hasta allí.


Que tonta había sido. Iba a confesarle que estaba realmente enamorada de él, pero por lo visto, él tenía otros planes.


- No - él alargó la mano y la agarró del brazo con desesperación en la mirada. - Ella ya se iba... ¿verdad? - se volvió hacia la mujer rubia con hielo en los ojos y a esta se le borró la sonrisa de un plumazo. Con la mirada asustada cogió sus cosas y salió de la suite apresuradamente, corriendo por el pasillo hasta desaparecer por el primer recodo.


- No tenías porque echarla... - dijo ella. - En serio, no importa... 


- Cállate - respondió él con amargura, poniendo un dedo sobre sus labios. Con gesto torturado, la miró de forma intensa, como si no creyese que ella fuese real. - Sí que te importa, sé que te importa... - jadeó nervioso. Tantos años de manipulación entrenada para ahora ser incapaz de soportar estar cerca de aquella mujer morena y que la voz le traicionase como un vulgar adolescente. - Pero no tiene que importate... ella solo era comida... 


- Yo también soy solo comida - contestó con los ojos vidriosos y el corazón encogido.


- No, no... - murmuró él con la voz quebrada. - Para mi padre puede que lo seas, pero yo... yo te amo de verdad... Te lo he dicho muchas veces... Pero...¿qué haces aquí? ¿Por qué has venido? - preguntó ansioso.


- Porque te quiero... - respondió ella. - Quería venir a decirtelo... y quiero que me quites esta sensación del cuerpo - dijo poniendo la mano sobre su propio vientre, dónde nacía el deseo. - Quiero que me des lo que tu padre no puede darme... 


Sin poder aguantarlo más, el vampiro la besó desesperadamente, la rodeó con sus brazos y la metió en la suite.



1 comentario:

  1. Holaa, como te va?? Paso a saludar, y a avisar que tengo un nuevo One Shoot: Destino Subterraneo 7.0. Espero que te guste si te pasas!! Un beso :*

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